El oro no lo invade todo: aparece en toques, como aplicado a mano sobre el busto del caftán blanco y dorado Lizea, con el espíritu de un dorado más que de un motivo repetido. Es precisamente esta contención la que hace que el resultado sea precioso en lugar de llamativo.
Cómo se confecciona este caftán blanco y dorado
El brocado viste el busto y las mangas largas —fondo blanco, formas doradas irregulares y una hilera de botones a juego que desciende hasta el cinturón. Este, confeccionado con el mismo brocado, marca la cintura antes de dar paso a una falda de gasa blanca, forrada de satén de seda, que cae en pliegues fluidos hasta una discreta cola. El escote en V y el corte general se mantienen deliberadamente sobrios para dejar todo el protagonismo al tejido.
Boda, gran ceremonia, nikah: es la prenda de quienes desean un toque dorado sin caer en el exceso. Joyas doradas finas, bolso de mano marfil, y el conjunto está completo.
- Brocardo blanco y dorado en el busto y las mangas, con botones a juego
- Falda de gasa forrada de satén de seda, con discreta cola
- Escote en V y cinturón de brocado a juego
- Cuidado: limpieza en seco
Preguntas frecuentes
¿Se puede llevar Lizea como novia?
Sí: el blanco domina ampliamente y el oro queda como acento. Es una bonita opción de novia para el nikah o una recepción de estilo depurado.
¿Y como invitada?
Es posible si la novia no lleva blanco ese día; en caso de duda, consúltalo con ella. El blanco y dorado sigue siendo un código delicado para una invitada.
¿La cola molesta al caminar?
No, es corta y discreta: una prolongación de la caída, más que una verdadera cola de vestido de novia.
¿Cómo se debe cuidar?
Limpieza en seco para preservar el brocado y la fluidez de la gasa. Guardar en una percha, dentro de una funda.